El reto de la vivienda para la población inmigrante

Los cónsules de Marruecos, Argentina y Finlandia abordan en Inca la crisis habitacional y sus efectos en las comunidades extranjeras en Mallorca

El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores de exclusión en la isla, especialmente para la población inmigrante. Sobre esta realidad giró la segunda edición de “Mallorca en el foco”, celebrada el 28 de abril en el Café Esment de Inca, un foro impulsado por la agencia Mallorca Global y patrocinado por el Ajuntament d’Inca. Este espacio de diálogo y reflexión sobre el presente y el futuro de la isla reunió a Zakaria Balga, cónsul general del Reino de Marruecos; Carlos Nazareno Ayala, cónsul de la República Argentina; y Carlos Panizo, cónsul honorario de Finlandia, en una mesa redonda moderada por José E. Iglesias, director de la agencia Mallorca Global, con la participación de Miguel Ángel Cortés, delegado de Promoción, Comercio y Gestión Digital del Ajuntament d’Inca, en la que también se abordó el proceso de regularización extraordinaria de inmigrantes en España.

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De izquierda a derecha: Miguel Ángel Cortés, delegado de Promoción, Comercio y Gestión Digital del Ajuntament d’Inca; Carlos Panizo, cónsul honorario de Finlandia; José E. Iglesias, director de la agencia Mallorca Global; Virgilio Moreno, alcalde de Inca; Carlos Nazareno Ayala, cónsul de Argentina, y Zakaria Balga, cónsul general de Marruecos. Fotos: Jaime Verd.

Zakaria Balga resumió la realidad que le traslada la comunidad marroquí en una idea clara: “Hay trabajo, hay futuro, pero no hay un acceso amplio al derecho a la vivienda”, lo que tiene una consecuencia directa, puesto que “cuando no tienes vivienda, no tienes identidad”. Una situación que afecta especialmente a su comunidad, que “no tiene el mismo estatus social y económico” que otras como la alemana o la inglesa y, por tanto, “sufre mucho más”. Además, advirtió del impacto “multidimensional” de esta problemática, al provocar que “los jóvenes marroquíes no quieran quedarse aquí” y se marchen a otros puntos de España o de Europa, y también que se reduzca la llegada de sus compatriotas, al tiempo que afecta a la estabilidad de la unidad familiar.

Carlos Nazareno Ayala: “Si a la falta de vivienda le sumamos todas las variables que un migrante enfrenta al llegar, la situación es mucho más compleja”

Por su parte, Carlos Nazareno Ayala situó el problema en una dimensión más amplia al recordar que en Balears cerca de un 28% de la población es extranjera —unas 320.000 personas—, de las que alrededor de 39.000 son argentinas. “Si a la falta de vivienda le sumamos todas las variables que un migrante enfrenta al momento de llegar a la isla, la situación es mucho más compleja”, explicó. A diferencia de un residente local, el migrante afronta este proceso sin redes familiares ni apoyo y con condicionantes como la situación administrativa y familiar o la estabilidad laboral. “Si no puedes alquilar o comprar una vivienda, no puedes empadronarte, y sin padrón no puedes avanzar. Es un círculo vicioso”, advirtió. A ello se suma, en algunos casos, un factor cultural, ya que “el argentino no está acostumbrado a compartir su residencia”, una práctica habitual en las islas que añade dificultades a la adaptación.

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Zakaria Balga, cónsul general de Marruecos, y Carlos Nazareno Ayala, cónsul de Argentina.

En su caso, Carlos Panizo señaló que la comunidad finlandesa en Balears es reducida —apenas un millar de residentes— y, en general, con una situación más estable. Sin embargo, advirtió de que la realidad global en las islas es muy diferente. “La vivienda es el primer problema, y con diferencia”, afirmó, en un contexto de economía cercana al pleno empleo y con un territorio “atractivo para vivir, pero donde no tenemos dónde vivir”. Panizo apuntó al desajuste entre crecimiento y oferta, porque “hemos crecido en 70.000 residentes en los últimos años y no hemos dado soluciones habitacionales a esas personas”, lo que, unido a un mercado que “responde al mejor postor”, acaba encareciendo los precios y expulsando tanto a migrantes como a residentes. Por ello, defendió la necesidad de abordar el problema “con una gran proyección y de manera global”.

Carlos Panizo: “Tenemos un sistema de educación y de sanidad universal; la vivienda tiene que ir por ese camino”

En cuanto a las posibles soluciones, Zakaria Balga defendió una estrategia a largo plazo basada en acuerdos estructurales. “Es un problema que necesita diez, quince o veinte años y una gran voluntad”, señaló, y recordó que la España actual es fruto de pactos de Estado. Como ejemplo, citó el modelo aplicado en Marruecos, donde en los años 90 el Estado impulsó acuerdos con el sector privado para la creación de grandes operadores especializados en vivienda social: “el Estado pone terrenos y los constructores venden a precios asumibles”, lo que ha permitido que, pese a ser también un país receptor de inmigración, Marruecos no tenga un problema de vivienda tan agudo.

Carlos Panizo coincidió en que no existen soluciones inmediatas y defendió abordar la vivienda con una visión a largo plazo como una cuestión de Estado. “Tenemos un sistema de educación y de sanidad universal; la vivienda tiene que ir por ese camino”, afirmó, en referencia a la necesidad de tratarla como un derecho básico y estructural.

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Carlos Panizo, cónsul honorario de Finlandia, en una de sus intervenciones.

El cónsul de Argentina puso el acento en la necesidad de dar una respuesta práctica al momento de llegada de los trabajadores. “Sea español, marroquí o argentino, la gente quiere una residencia estable, aunque no sea en propiedad”, señaló Ayala. En este sentido, apuntó a una contradicción evidente en sectores como el turismo o la construcción, donde “se necesitan miles de trabajadores y, sin embargo, no se les puede ofrecer ni siquiera un lugar donde vivir. En casa del herrero, cuchillo de palo”. Como propuesta, planteó soluciones provisionales que permitan ese primer asentamiento: “los obradores, que en Argentina son los espacios donde viven los trabajadores mientras trabajan”, explicó, junto a fórmulas como alojamientos temporales o módulos. “Traes a los trabajadores y les das un lugar donde vivir durante la temporada. Yo creo que hay que empezar por ahí”.

Regularización

Sobre el proceso de regularización extraordinaria, el cónsul general de Marruecos lo valoró como una medida necesaria. “No se puede dejar a la gente en la sombra de manera indefinida”, afirmó, y defendió la necesidad de dar una salida a personas que ya viven y trabajan en las islas. Balga apuntó que se trata de un “paso positivo” para que puedan acceder a derechos básicos y mejorar su situación.

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La segunda mesa redonda “Mallorca en el foco” se celebró en el Café Esment de Inca.

En este sentido, Carlos Nazareno Ayala respondió con una pregunta directa: “¿quién prefiere vivir sin documentos?”, planteó, para subrayar que cualquier persona busca estabilidad. El cónsul argentino señaló que el proceso ya está teniendo impacto en la actividad consular, con un aumento de solicitudes de documentación, en un destino que es el séptimo de los 136 que tiene Argentina en el mundo en volumen de actuaciones consulares. No obstante, quiso delimitar su papel, ya que “todo lo que tenga que ver con documentación del país de origen es competencia del consulado, pero el proceso de regularización depende de las autoridades españolas”, concluyó.


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