Aina Galmés, jefa de estudios del grado en Ciencias del Deporte en la UIB, explica el crecimiento del interés por esta disciplina, las salidas profesionales más buscadas y los retos de un sector que sigue avanzando en su profesionalización.

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El interés por las Ciencias de la Actividad Física y el Deporte no deja de crecer en Balears. Aina Galmés, cap d’estudis del grado en la UIB, analiza la alta demanda de estos estudios, las salidas profesionales más buscadas y la necesidad de seguir profesionalizando un sector en plena evolución.

¿Han percibido un aumento en el interés o en las matriculaciones en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte?
— El grado se inició en la UIB en el curso 2024-25. Desde su inicio, ha tenido una demanda extraordinaria: en el curso 2024-25 se registraron 275 preinscripciones de primera opción para solo 35 plazas, lo que demuestra el fuerte interés social y académico por estos estudios. Esta alta demanda se ha reflejado también en el nivel de acceso, con un incremento de la nota de corte, que ha pasado de 9,576 en 2024-25 a 10,100 en 2025-26, consolidando el grado como una titulación altamente competitiva. Históricamente, muchos estudiantes de las Illes Balears interesados en estos estudios se veían obligados a salir fuera del archipiélago para poder formarse. La puesta en marcha del grado en la UIB ha supuesto un cambio de tendencia muy relevante, ofreciendo una alternativa académica de alta calidad en un entorno cercano. Además, contamos con un campus con buenas instalaciones deportivas, adaptadas a las necesidades formativas actuales, así como con un profesorado altamente cualificado, con experiencia docente e investigadora en el ámbito de las ciencias del deporte. Todo ello permite ofrecer una formación moderna, práctica y alineada con las salidas profesionales del sector.

¿Qué perfiles profesionales están encontrando hoy los graduados? ¿Ha cambiado respecto a hace unos años?
— Los perfiles profesionales de estos dos años que lleva implementado el grado se mantienen relativamente estables, con un gran interés en el entrenamiento de alto rendimiento y en la promoción de la salud. El alumnado también muestra gran interés por la salida profesional de la docencia, como profesorado de Educación Física en educación secundaria.

Desde la universidad, ¿cómo ven la evolución del sector del fitness en los últimos años?
— Desde la universidad observamos que el sector del fitness ha experimentado una evolución muy notable en los últimos años, con una creciente presencia social y una mayor sensibilización hacia los beneficios de la actividad física para la salud. En este contexto, desde el ámbito universitario consideramos fundamental seguir avanzando hacia la profesionalización del sector, promoviendo la presencia de profesionales adecuadamente formados, competentes y con responsabilidad deontológica. Esto resulta clave para garantizar una práctica segura, de calidad y alineada con las necesidades de la población.

¿Se ha profesionalizado más el sector o sigue habiendo intrusismo en determinadas áreas del entrenamiento?
— El sector ha avanzado de forma clara en su profesionalización en los últimos años. Cada vez hay una mayor conciencia sobre la importancia de contar con profesionales cualificados en el ámbito de las ciencias del deporte. No obstante, todavía existen algunas situaciones de intrusismo en determinadas áreas. En este sentido, tanto la legislación vigente como entidades profesionales como el Consejo COLEF, a nivel nacional, o el COLEF-IB, a nivel autonómico, trabajan activamente para promover el respeto a las competencias profesionales de los educadores físico-deportivos. Desde la universidad, entendemos que el camino pasa por seguir reforzando la formación, la regulación y la sensibilización social, siempre desde una perspectiva constructiva y orientada a la mejora del sector, garantizando una práctica más segura, de mayor calidad y basada en la evidencia científica.

¿Qué diferencia a un profesional formado de alguien que ejerce sin esa base académica?
— La formación universitaria tiene como objetivo proporcionar una base sólida de conocimientos y competencias que van más allá de la práctica inmediata. Un profesional formado no solo aplica ejercicios, sino que es capaz de analizar críticamente la información, basar sus decisiones en evidencia científica y adaptar las intervenciones a las características y necesidades de cada persona. Además, durante la formación se desarrollan competencias transversales como la comunicación, el trabajo en equipo o la capacidad de aprendizaje continuo, que son fundamentales en entornos profesionales cada vez más complejos. En definitiva, la diferencia principal radica en la capacidad de tomar decisiones fundamentadas, seguras y responsables, especialmente cuando se trabaja en ámbitos relacionados con la promoción de la salud y el bienestar de las personas.

¿Diría que el auge del fitness responde más a una mayor conciencia sobre la salud o a un cambio cultural en torno al cuerpo y la imagen?
— Probablemente responde a una combinación de ambos factores. Existe una mayor conciencia sobre la importancia de la salud, con conceptos como la longevidad o la calidad de vida cada vez más presentes en la sociedad. En este sentido, las ciencias de la actividad física y del deporte desempeñan un papel clave en la promoción de la salud y en el mantenimiento de la autonomía a lo largo de la vida. Para ello, la alfabetización en salud de la población resulta fundamental, desde la infancia hasta la tercera y cuarta edad. Y en este proceso, los educadores físico-deportivos tienen un papel clave para ayudar a la ciudadanía a tomar decisiones informadas y realmente orientadas al bienestar.

💡 Accede al reportaje sobre el auge del fitness en Mallorca, incluido en nuestra revista Mallorca Global Mag.