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En Palma, la gastronomía forma parte de la manera de vivir la ciudad. Una propuesta de gran valor presente en los mercados, en las barras, en las mesas familiares, en los restaurantes de autor y en una tradición culinaria que mira al Mediterráneo sin dejar de evolucionar.
El aceite de oliva virgen extra, el vino, la sobrasada, el llonguet, las verduras de temporada o el pescado fresco de la lonja hablan de una cocina ligada al producto local y al ritmo propio de Mallorca.
Esa identidad ha convertido a Palma en Capital Gastronómica de las Islas del Mediterráneo, una distinción propuesta por la Academia Iberoamericana de Gastronomía que refuerza el papel de la ciudad como punto de encuentro entre culturas, sabores y formas de entender la cocina.

Martínez y Ansón firman el acuerdo para convertir a Palma en Capital Gastronómica de las Islas del Mediterráneo.

El alcalde junto a Koldo Royo durante la feria Horeca.
Un reconocimiento que también pone en valor a la restauración, al sector Horeca —con feria anual propia— y a quienes hacen de la gastronomía una expresión cultural de primer orden.
En ese contexto se enmarcan también los Premis Ciutat de Palma, que incorporan la gastronomía entre sus categorías para reconocer el talento, la trayectoria y la aportación cultural de profesionales y proyectos vinculados a la cocina de Palma.
Porque Palma no solo se saborea en sus platos: también en la sobremesa, en ese ritual mediterráneo que alarga la conversación y convierte cada mesa en una forma de encuentro.

Insignia de los Premis Ciutat de Palma.


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