Un recorrido por algunas de las huellas, vínculos y curiosidades que demuestran que la presencia de la isla va mucho más allá de sus fronteras
Del Port de Sóller a Samaná

Foto: Grupo Piñero.

Foto: Google maps.
Los 300 años de presencia española en Filipinas han dejado un legado cultural profundo, visible en la lengua, la gastronomía y la toponimia. Un claro ejemplo es el barangay, término que podría traducirse como pedanía, llamado Mallorca, situado en el municipio de San Leonardo, en la provincia de Nueva Écija, en la isla de Luzón. Esta populosa comunidad, creada en 1896, dos años antes de la independencia filipina de España, supera hoy los 9.000 habitantes.

Foto: Architect of the Capitol.
El guiño a Mallorca en el corazón de Melbourne

Foto: Verticali.
En Flinders Lane, una de las calles más emblemáticas del centro de Melbourne, se alza el Majorca Building, inaugurado en 1930. Diseñado por Harry Norris, destaca por su arquitectura de inspiración española y morisca, un estilo exótico en boga en aquellos años. El inmueble fue promovido por los hermanos Alfred Nicholas y George Nicholas, nacidos en Majorca, una localidad surgida durante la fiebre del oro del siglo XIX. El nombre del pueblo se vincula a la presencia de mineros españoles y al uso de nombres europeos, como Gibraltar.


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