Un ánfora romana del pecio de ses Fontanelles, el barco hundido hace unos 1.700 años frente a la costa de Mallorca, se ha convertido en la pieza invitada del Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQVA), en Cartagena, donde permanecerá expuesta durante seis meses. El recipiente conserva su tapa original, inscripciones pintadas y un singular sello con simbología cristiana.
La pieza procede del cargamento de unas 300 ánforas que transportaba el mercante romano, descubierto en 2019 frente a la playa de Palma. Su estudio aporta información sobre el comercio marítimo romano y la circulación de alimentos y mercancías entre los puertos del Mediterráneo durante el siglo IV d. C.

Antònia Roca, vicepresidenta del Consell de Mallorca; Llorenç Galmés, presidente de la institución insular, y Rafael Sabio, director de ARQVAtec, durante la visita al museo. Foto: Consell de Mallorca.
El presidente del Consell de Mallorca, Llorenç Galmés, ha visitado el museo acompañado por la vicepresidenta Antònia Roca. “Ses Fontanelles es una de las grandes historias de Mallorca y hoy empieza a contarse en toda España. Que un museo nacional de referencia como el ARQVA abra sus puertas a una pieza hallada en nuestra isla supone un reconocimiento al trabajo de un equipo que ha hecho historia”, ha señalado Galmés.
Una inscripción que revela el contenido del ánfora
El recipiente pertenece al tipo Almagro 51C y conserva dos líneas de inscripciones pintadas, conocidas como tituli picti. En la primera aparecen los nombres de dos personas, mientras que la segunda identifica la mercancía que transportaba: liquamen, una salsa de pescado similar al garum, muy apreciada en la gastronomía romana.
La inscripción se ha transcrito como ALVNNII ET AVSONII N N / LIQ FLS, con la lectura propuesta Alunnii et Ausonii NN() / liq(uaminis) fl(o)s.
Entre las particularidades de esta ánfora romana destaca también el sello conservado en el mortero que cerraba su tapa. En él se combinan un crismón, símbolo cristiano, y referencias a dos miembros de la gens Flavia. Estos elementos permiten conocer mejor la identificación de las mercancías y las personas relacionadas con su comercialización.
El pecio de ses Fontanelles presenta, además, el mayor número de inscripciones pintadas documentadas hasta ahora en un naufragio del Mediterráneo, una circunstancia que refuerza su valor para la investigación arqueológica.
Un naufragio romano descubierto frente a Palma
El barco fue localizado en 2019, después de un temporal, frente a la playa de Palma. Su hallazgo constituye uno de los descubrimientos de restos romanos en Mallorca más relevantes de los últimos años, tanto por el estado de conservación de los materiales como por la información que ofrecen sobre las rutas comerciales de la Antigüedad.
Las investigaciones apuntan a que el mercante había partido de Carthago Spartaria, la actual Cartagena, con un cargamento de garum, aceite y vino. La recuperación de sus ánforas y otros elementos permitirá ampliar los conocimientos sobre los barcos romanos hundidos en el Mediterráneo y las actividades comerciales que conectaban sus diferentes territorios.
El 29 de junio de 2026, el Consell de Mallorca completó la extracción del pecio tras cuatro meses de trabajos, iniciados el 10 de marzo. En la intervención participaron especialistas de la Universitat de les Illes Balears, la Universitat de Barcelona y la Universidad de Cádiz.
Los materiales recuperados se encuentran actualmente en el castillo de Sant Carles, donde siguen un proceso de desalación que se prolongará aproximadamente un año y medio. Esta fase resulta fundamental para la conservación de los restos arqueológicos después de su permanencia durante siglos bajo el agua.
El Consell también prepara una exposición sobre el pecio de ses Fontanelles que está prevista para diciembre de 2026 en el Centre Cultural La Misericòrdia, en Palma.
Las maderas del barco se restaurarán en Cartagena
La visita institucional ha incluido las instalaciones de ARQVAtec, el laboratorio especializado del museo, donde el presidente del Consell y la vicepresidenta han estado acompañados por su director, Rafael Sabio.
Una vez completada su desalación en Mallorca, las maderas del mercante se trasladarán a este centro para continuar los trabajos de restauración y estudio.
La intervención permitirá profundizar en las técnicas de construcción naval de la época romana. La colaboración entre las instituciones implicadas contribuirá también al avance de la arqueología subacuática y a la preservación de un conjunto excepcional del patrimonio histórico de Mallorca.
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