El banco de semillas de Balears continúa creciendo con la incorporación de nuevas variedades tradicionales como el ajo mallorquín, la berenjena de Ciutadella, la cebolla blanca de Menorca y la berenjena morada larga. El objetivo del Govern no es solo conservarlas, sino también estudiarlas y facilitar que puedan volver a cultivarse en las explotaciones de las islas.

banco de semillas de Balears

El Institut de Recerca i Formació Agroalimentària i Pesquera (IRFAP) conserva centenares de variedades locales de hortalizas y cereales. Entre ellas figuran productos vinculados históricamente a la agricultura balear, como el tomate de Valldemossa, la cebolla roja de Andratx o el haba negra.

“Detrás de cada semilla hay años de selección y de conocimiento de generaciones de agricultores. Tenemos la responsabilidad de conservar ese legado, estudiarlo y ponerlo de nuevo al servicio del sector”, ha señalado el conseller de Agricultura, Pesca y Medio Natural, Joan Simonet.

Nuevas variedades en el banco de semillas de Balears

Las semillas almacenadas por el IRFAP se conservan en condiciones específicas y se regeneran periódicamente para mantener su viabilidad. Además, los investigadores estudian y documentan sus características.

Uno de los pasos necesarios para recuperar su cultivo es la inscripción como variedades de conservación en el Registro de Variedades Comerciales. Este procedimiento permite que las empresas productoras puedan multiplicar y comercializar legalmente sus semillas.

Durante 2026, el IRFAP ha solicitado el registro del tomate de Valldemossa, el tomate Cor de Bou, el guisante de hervir y el guisante de desgranar. Ya se ha aprobado el de la cebolla roja de Andratx, la lenteja mallorquina y el haba negra, cuyas semillas pueden producirse y comercializarse oficialmente.

Al mismo tiempo, el banco ha incorporado este año el ajo mallorquín, la berenjena de Ciutadella, la cebolla blanca de Menorca y la berenjena morada larga. Estas variedades iniciarán ahora su proceso de conservación, caracterización y regeneración.

El trabajo cuenta con la colaboración de agricultores y entidades como la Associació de Varietats Locals, el Jardí Botànic de Sóller y la Xarxa de Llavors d’Eivissa i Formentera, entre otras organizaciones dedicadas a preservar la biodiversidad agrícola de las islas.