750 aniversario de la muerte de Jaume I el Conqueridor
El 27 de julio de 2026 se cumplirán 750 años de la muerte de Jaume I el Conqueridor. La figura del que fuera rey de Aragón, de Valencia, de Mallorca, conde de Barcelona, conde de Urgel y señor de Montpellier fue crucial para la historia de Europa y, en particular, para el devenir de España.
Había conquistado Mallorca en 1229, cuando tan solo contaba con veintiún años de edad. Convirtió la isla en un nuevo reino, otorgándole una constitución fundacional, los Privilegios y Franquicias, y una institución para gobernarla, la Universidad de la Ciudad y Reino de Mallorca. Las primeras décadas que siguieron a la conquista fueron en muchos sentidos bastante caóticas e inestables pero, a partir de la segunda mitad de 1260, una incipiente clase burguesa consiguió que el nuevo reino se fuese estabilizando e incluso despuntase económicamente. El rey fue uno de los más beneficiados de esta nueva situación.
Durante el largo reinado de Jaume I siempre hubo una cuestión que tuvo en vilo a sus hijos y a la corte: su testamento. A los trece años, Jaume I se había casado con Leonor de Castilla, hija de Alfonso VIII de Castilla y Leonor Plantagenet. La boda -uno de esos constantes intentos de los reyes hispánicos medievales de unir la antigua Hispania bajo un solo rey- tuvo lugar en Ágreda (Soria). De este primer enlace nació el infante Alfons, que se convertía así en el heredero de la Corona de Aragón. Jaume I se casó de nuevo en 1235, esta vez con Violante de Hungría, hija de Andrés II de Hungría y de Yolanda de Courtenay. De este matrimonio nacieron ocho hijos: Violant -que se casó con Alfonso X de Castilla-; Constança -con el infante Manuel de Castilla-; Pere -futuro rey de Aragón-; Jaume -futuro rey de Mallorca-; Elisabet -que se convirtió en reina de Francia, esposa de Felipe III de Francia y madre de Felipe IV de Francia, y Carlos, conde de Valois-; Sanç -religioso, llegó a ser el arzobispo de Toledo-; Maria -religiosa-; y Sança -que se casó con su cuñado Manuel de Castilla.

Entrada de Jaume I a Madina Mayurqa, obra del artista mallorquín Faust Morell i Bellet, realizada en 1903.
A lo largo de su vida, Jaume I firmó varios testamentos en los que iba variando la repartición de sus territorios entre sus tres primeros hijos varones: Alfons de Aragón y Castilla, y Pere y Jaume, de Aragón y Hungría. La muerte en 1260 de su primogénito, el infante Alfons, simplificó el reparto en dos lotes. A pesar de los cambios testamentarios, el lote de su tercer hijo nunca varió mucho. De hecho, en 1256, el príncipe Jaume gobernaba desde la isla aquellos territorios que en el futuro conformarían su Corona. Lo hacía en nombre de su padre y firmaba los documentos oficiales como heredero del reino de Mallorca y de Montpellier, del Rosellón, la Cerdaña y el Conflent. En aquellos años también empezó a usar su heráldica personal: el escudo dorado con dos palos rojos, “para que todas las dichas cosas tengan mayor firmeza, con el sello nuestro propio esta presente carta hacemos sellar”.

Retrato de Jaume I, siglo XVI.
En 1272, Jaume I firmó su testamento definitivo: a Pere, le entregaría la Corona de Aragón, que estaría constituida por el reino de Aragón, el de Valencia y los condados catalanes a excepción de los del norte de los Pirineos; mientras que a Jaume, le entregaría una nueva Corona constituida por territorios no heredados directamente de su padre, Pere II el Catòlic, es decir, las islas Balears, los condados del norte de Cataluña, heredados de su tío Nuno Sanç -el del Rosellón, el de la Cerdaña, el del Vallespir, el de Conflent y el del Capcir- y los territorios del Lenguadoc, constituidos por el señorío de Montpellier -heredados de su madre- y los vizcondados de Omeladés y Carladés. Jaume I dispuso en su testamento que los territorios de la Corona de Mallorca deberían “mantenerse perpetuamente con toda su integridad y bajo la autoridad de sus monarcas”, los de la Casa Real de Mallorca.
En 1276, con sesenta y ocho años, estando en su lecho de muerte, el rey Jaume I recordó a sus dos hijos que debían reinar con rectitud según los establecido en su último testamento: “Bellos hijos, pensad en la tierra gobernar y amad vuestro pueblo, y sed misericordiosos, y amad y honrad los barones y los caballeros […] y mantened la tierra con rectitud y justicia”.

Els últims moments del rei En Jaume el Conqueridor a l’acte de donar sa espasa al seu fill Pere III d’Aragó. Ignasi Pinazo Camarlench, 1881.
Jaume II se coronó rey en Mallorca, el 12 de septiembre de 1276, bajo las bóvedas de la iglesia de Santa Eulàlia de Palma, en una ceremonia “de gran alegría y gran fiesta”. El monarca mallorquín fue consciente desde los primeros días de su reinado que sus dominios eran codiciados por el rey de Francia y, sobre todo, por su hermano Pere III el Gran. El rey de Mallorca tenía la certeza de que el rey de Aragón, deseoso de extender sus tierras y dominios, no permitiría divisiones en el seno de su linaje. Los hechos no tardaron en darle la razón, pues su hermano no tardó mucho tiempo en romper la voluntad de su padre, Jaume I, y el 20 de enero del año 1279 obligó a su hermano, el rey de Mallorca, a firmar un tratado de infeudación, en virtud del cual debía rendirle homenaje y pleitesía. Empezaba así la tortuosa historia de la Casa Real de Mallorca, representada por los reyes Jaume II, Sanç I y Jaume III.
NOTA: Entrecomillados extraídos del texto del Llibre dels fets, de Jaume I.

Portada de la edición de 1558 de Chronica del fets de Jaume I escrito por Ramon Muntaner.


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