Lord, excolaborador de Thatcher y superventas con casi 300 millones de libros vendidos, el británico pone fin a la saga de William Warwick desde su retiro creativo en Mallorca

El escritor británico Jeffrey Archer. Foto: Broosk Saib.
Jeffrey Archer (Londres, 1940) bien podría ser el protagonista de varias novelas, pues conoció la cárcel antes de convertirse en uno de los autores más leídos del planeta. Tras tres décadas escribiendo en su mansión de Sa Torre, acaba de publicar su penúltima novela antes de retirarse.
– End Game marca el final de la serie de novelas de Warwick. ¿Cómo se siente al despedirse del personaje?
— Desde que era un agente raso patrullando en Lambeth hasta convertirse en comandante en los Juegos Olímpicos de 2012, he disfrutado de su compañía.
– Con casi 300 millones de libros vendidos, ¿cuál ha sido el mayor reto para mantener el interés de los lectores?
— Los lectores no buscan sexo, violencia, lenguaje soez o fantasía romántica. Disfrutan de una buena historia, y eso no ha cambiado. El próximo año cumpliré 50 años escribiendo y las modas cambian, pero yo no. Creo que la gente permanece leal cuando se siente familiar y segura contigo. End Game coincidió con los Juegos Olímpicos de Londres, lo que me permitió escribir sobre un tema cercano. Mezclé hechos reales que me contó el verdadero comandante Broadhurst con otros inventados; así reto al lector a descubrirlos.
– ¿Cree que la literatura aún tiene poder para influir en la sociedad?
— Yo no escribo con ese propósito, pero recientemente un estadounidense me dijo que leer Kane y Abel le había cambiado la vida. Ahora es multimillonario. Muchos lectores se ven reflejados en Abel y sienten que pueden llegar desde la nada hasta la cima.
– ¿Cómo ve el papel del escritor en el mundo actual?
— Ahora hay muchas formas de llegar a la gente. Los mayores de 50 años todavía leen periódicos, que online se consultan más que nunca, y luego están Google, Facebook, TikTok… Así que el escritor sigue siendo fundamental.
– Y el del político… ¿aún importa?
— Muchas de las mejores personas de nuestros países ya no quieren dedicarse a ello. Hoy es un trabajo desagradable, mal pagado y constantemente criticado.
Antes, todos querían ser abogados, periodistas o políticos. Ahora ya nadie quiere ser ninguna de esas tres cosas.

Foto: Broosk Saib.
– ¿Hay algo que todavía no haya escrito?
— Me queda una novela más antes de retirarme, que verá la luz el próximo octubre. Surgió a raíz de un discurso de Hitler de 1936 y la réplica de Churchill; me di cuenta de que la guerra pudo haber terminado el 15 de septiembre de 1940 y empecé a investigar.
– Cuando mira atrás, ¿cuál considera su mayor logro?
— Trabajar con Margaret Thatcher fue importante, recaudar 72 millones como subastador benéfico también, pero nada supera haber llegado al número uno de los Best Sellers del New York Times.
– ¿El paisaje o la gente de Mallorca han influido en su escritura?
— Llevo escribiendo en Mallorca 30 años y hace 15 construí una casa en Sa Torre. Tiene una atmósfera maravillosa, un clima fantástico y la gente me resulta encantadora. Creo que Palma es una de las ciudades más hermosas del mundo. Mi despacho está literalmente excavado en un acantilado frente al mar. Es un lugar absolutamente ideal para escribir.

Archer, en Writer’s Block, su casa en Sa Torre, Mallorca. Foto: Facebook Jeffrey Archer.
– Si pudiera invitar a tres personas a cenar en su casa, ¿a quiénes elegiría?
— William Shakespeare, Charles Dickens y Thomas Jefferson.
– Hablando de política y actualidad: ¿Cómo ve al Reino Unido tras el Brexit?
– Aún es pronto para emitir un juicio firme. Yo voté por permanecer en Europa. Sentía que era mejor ser parte de un equipo más grande.
– ¿Cuál es su opinión sobre las tensiones internacionales con Trump, Putin, Xi Jinping o Netanyahu?
— Netanyahu es un hombre realmente malo y que ha dañado enormemente la causa judía. Trump me parece una dicotomía extraña. ¿Cómo puede un presidente de Estados Unidos preocuparse por su pelo en una portada? Dicho esto, su logro para acercar la paz en Gaza ha sido impresionante. Así que, para mí, Trump son dos personas.
– En cuanto a la política española, ¿qué opinión le merece?
— He seguido con fascinación los problemas del primer ministro y su esposa. Me asombra que haya sobrevivido y me intriga ver qué pasará.
– La extrema derecha está en auge en Europa. ¿Qué opina de esto?
— ¡En todo el mundo! Porque Trump también es extrema derecha. En Reino Unido faltan cuatro años para las elecciones y, si puede pasar mucho en una semana, no digamos en cuatro años. Francia, Alemania… Pero Italia es el peor caso: esa malvada primera ministra Meloni ha estado “robándonos” a nuestros ciudadanos más ricos, llevándolos a Milán y ofreciéndoles ventajas fiscales. Es una mujer malvada y debería ser apartada.
– ¿Estamos más cerca de una Tercera Guerra Mundial de lo que pensamos?
— En realidad ya estamos en una guerra mundial. Tienes a Rusia contra Ucrania, a palestinos contra israelíes, problemas en Afganistán y Estados Unidos afrontando el caos en ciudades como Los Ángeles o Chicago. Pero una guerra mundial “formal”, con Rusia y China contra América y Europa, no creo que suceda, porque las naciones dependen demasiado unas de otras y una guerra arruinaría a casi todos.
– ¿Puede la literatura contribuir a evitar esas tensiones?
— Siempre lo ha hecho. El viejo cliché: “la pluma es más poderosa que la espada” siempre ha sido cierto.


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