Mallorca deja huella en otros lugares del mundo a través de proyectos que reinterpretan su identidad

Son Berga está en Barcelona

Son Berga Poble Espanyol de Barcelona

Foto: Poble Espanyol de Barcelona.

El Poble Espanyol de Barcelona, construido en 1929 en la ladera de Montjuïc, guarda una sorpresa entre sus calles de arquitectura diversa: la reproducción de Son Berga, la casa señorial de Palma que perteneció a los Santacília y, desde 1677, a la familia Berga. El conjunto replica el portal principal y la galería de tres tramos con columnas jónicas y balaustrada del patio interior. Mientras el edificio original acoge hoy el Tribunal Superior de Justicia de Balears, su versión catalana funciona como espacio de ocio y es sede de La Terrrazza, una de las discotecas más emblemáticas de la Ciudad Condal.


El arròs brut que triunfa en Hong Kong

Arròs brut Sin Lola_Ando Hong Kong.

Foto: Andō.

En el corazón de Hong Kong, el chef argentino Agustín Ferrando Balbi ha hecho de la memoria su mejor receta. Al frente de Andō, restaurante con una estrella Michelin donde dialogan las cocinas de España, Italia, Argentina y Japón, Balbi rinde homenaje a su abuela mallorquina Lola con “Sin Lola”, su creación más distintiva: un arroz caldoso que evoca el arròs brut que ella preparaba en su infancia en Ramos Mejía. El plato es ya uno de los más solicitados del menú, un puente entre su pasado y su presente asiático. En su última versión, se elabora con cangrejo real, almejas, tomate seco y arroz cultivado de forma artesanal en Yi O, un pueblo situado en la isla de Lantau.


Un oasis mallorquín en Baja California Sur

Proyecto Palmita Baja California Sur

Foto: Proyecto Palmita.

Bajo el sol del Pacífico, el mallorquín Nando Gay ha creado junto a su esposa Brenda Barrera el “Proyecto Palmita”, un conjunto de villas que traslada el espíritu de Mallorca al desierto de Baja California Sur, México. Inspirado en la arquitectura tradicional de la isla, el complejo se tiñe con el color del marés “que tengo en el recuerdo de mi infancia en la isla y que une esa alma mallorquina con los tonos del desierto de la Baja”, explica Gay. El proyecto incorpora además senalles mallorquinas para los huéspedes y jardines con lavanda y romero que sugieren los aromas de la Serra de Tramuntana, “detalles que nos trajimos de Mallorca”.

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